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Guía

La clasificación de contratistas: cuándo hace falta y cómo obtenerla

La clasificación de contratistas: cuándo hace falta y cómo obtenerlaGuía

En obras a partir de cierto importe, sin clasificación no hay contrato. Te explicamos cuándo es obligatoria, cómo se estructura y qué pasos das para conseguirla.

La clasificación de contratistas es un sello oficial que acredita, de una vez y para muchos contratos, que tu empresa tiene solvencia para ejecutar determinados trabajos. La otorga la Junta Consultiva de Contratación Pública del Estado (o el órgano autonómico competente) y la regula la LCSP en los artículos 77 a 83. Su gran ventaja es que sustituye la acreditación de solvencia caso por caso: una vez clasificado, presentas el certificado en lugar de reunir cuentas, obras y medios en cada licitación, lo que ahorra muchísimo tiempo a las empresas que licitan de forma habitual.

Cuándo es obligatoria (y cuándo no)

La regla básica está en el artículo 77 y conviene tenerla clara para no perder tiempo con un trámite que quizá no necesitas todavía:

  • En contratos de obras con valor estimado igual o superior a 500.000 euros, la clasificación es obligatoria: sin ella no puedes ser adjudicatario, por mucha solvencia que acredites por otros medios.
  • En contratos de servicios, la clasificación no es exigible; es voluntaria, pero si la tienes puede sustituir la acreditación de la solvencia exigida en el pliego.
  • En suministros no existe sistema de clasificación; la solvencia se acredita siempre por los medios del artículo 89.

Grupos, subgrupos y categorías

La clasificación de obras se estructura en tres niveles. Los grupos (letras A a K) marcan el tipo de obra: A movimiento de tierras, B puentes y estructuras, C edificaciones, E hidráulicas, G viales y pistas, I instalaciones eléctricas, J instalaciones mecánicas, y así hasta la K de especiales. Cada grupo se divide en subgrupos numéricos que concretan la especialidad dentro del grupo. Y la categoría (del 1 al 6, según el Real Decreto 773/2015 que reformó el reglamento) fija el volumen máximo por anualidad media: la categoría 1 cubre hasta 150.000 euros y la 6 supera los 5 millones. El pliego te pide, por ejemplo, grupo C, subgrupo 2, categoría 3, y solo puedes ser adjudicatario si tu certificado alcanza esa combinación exacta. Aunque este artículo se centra en obras, conviene saber que también existe una clasificación de empresas de servicios, organizada por grupos con letra, pero que en la práctica es voluntaria desde la entrada en vigor de la LCSP, salvo que el propio pliego decida admitirla como medio de acreditar la solvencia. En ese supuesto, presentar el certificado de clasificación te evita reunir y aportar la documentación de solvencia punto por punto en cada concurso.

Conviene recordar que las categorías dejaron de expresarse con letras y pasaron a números con esa reforma. Así que si manejas certificados antiguos o pliegos que hablan de categoría e o f, tradúcelos al sistema numérico actual para no equivocarte al comprobar si encajas. Un desajuste de categoría es motivo de exclusión igual que un grupo equivocado.

Cómo obtenerla, paso a paso

  • Reúne la documentación de solvencia: cuentas depositadas, obras ejecutadas con sus certificados de buena ejecución, medios personales y maquinaria.
  • Presenta la solicitud ante la Junta Consultiva (estatal) o el registro autonómico, según dónde vayas a contratar habitualmente.
  • La resolución fija tus grupos, subgrupos y categorías y se inscribe en el ROLECE (Registro Oficial de Licitadores y Empresas Clasificadas del Sector Público).
  • Mantenla al día: la clasificación se revisa periódicamente y hay que acreditar que sigues cumpliendo; una clasificación caducada no vale en un procedimiento.

Un apunte práctico sobre plazos: obtener o revisar la clasificación no es inmediato, así que no la dejes para cuando ya tengas encima un contrato que la exige. Anticípate y solicítala en función de las obras a las que aspiras a medio plazo. Y cada vez que termines una obra relevante, guarda su certificado de buena ejecución: es la munición con la que subes de categoría o amplías subgrupos en la siguiente revisión. Tener el ROLECE al día, además, permite que muchos órganos consulten tus datos directamente y te ahorra aportar papeles en cada licitación.

Estar clasificado y volcado en el ROLECE te ahorra aportar documentación en cada licitación. En Licitados asocias tus grupos, subgrupos y categorías a tu perfil, y el sistema filtra las obras para mostrarte solo aquellas cuya clasificación exigida encaja con la tuya.

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