Cómo leer un PPT: requisitos, criterios técnicos y trampas
GuíaSi el PCAP dice si puedes presentarte, el PPT dice si puedes ejecutar. Y esconde los requisitos que, incumplidos, te expulsan sin que nadie valore tu oferta.
El PPT (pliego de prescripciones técnicas) define el qué y el cómo: las características de lo que se contrata, los requisitos técnicos mínimos y las condiciones de ejecución. Lo regulan los artículos 124 a 126 de la LCSP. A diferencia del PCAP, aquí no hay tanto trámite jurídico y sí mucho detalle operativo; leerlo mal significa comprometerte a algo que no puedes cumplir o dejar puntos sobre la mesa por no ver dónde el pliego premia de verdad. Es el documento que más se lee en diagonal y el que más sorpresas da durante la ejecución.
Requisitos mínimos frente a criterios valorables
La primera separación mental: distingue lo obligatorio de lo puntuable. Los requisitos mínimos son condiciones de admisión; si no los cumples, tu oferta se rechaza aunque sea la más barata y la mejor redactada. Los criterios valorables son donde sumas puntos frente a tus competidores. Un error clásico es tratar un mínimo como si fuera una mejora opcional, o al revés, dedicar la memoria a superar con creces unos mínimos que no dan ni un punto extra. Léelo con un rotulador mental de dos colores: uno para lo que te admite o te excluye, otro para lo que te hace ganar.
Qué mirar, en orden
- Alcance y volumen: unidades, superficies, número de usuarios, niveles de servicio. Es la base para dimensionar coste y equipo, y para no ofertar por debajo del trabajo real.
- Requisitos técnicos mínimos: certificaciones, normas UNE o ISO, características de producto. Marca cada uno como cumplo o no cumplo antes de seguir leyendo.
- Medios personales y materiales: perfiles exigidos, titulaciones, años de experiencia, maquinaria. Cruza con lo que puedes acreditar de verdad, no con lo que aspiras a tener.
- Criterios técnicos valorables: qué mejoras, metodologías o plazos dan puntos, y con qué baremo exacto se reparten.
- Condiciones de ejecución: plazos parciales, penalidades, obligaciones de subrogación de personal y de aportación de medios.
Buena parte del PPT no está en el propio documento, sino en las normas a las que remite. Es habitual que exija cumplir determinadas normas UNE o ISO, requisitos de accesibilidad, de protección de datos o de eficiencia energética, y darlos por cumplidos sin comprobar que los tienes acreditados es una fuente segura de exclusiones. Antes de ofertar, verifica que dispones de cada certificado o de la solución equivalente que el pliego admita. Obtener algunos de esos certificados lleva semanas o meses, así que esta comprobación toca hacerla en cuanto ves el anuncio, no la víspera del cierre del plazo.
Las trampas más habituales
- Prescripciones que restringen la competencia: marcas o soluciones concretas sin la coletilla o equivalente. La LCSP lo prohíbe salvo justificación; puedes preguntar en la fase de aclaraciones o incluso recurrir.
- Mejoras sin valor real: la memoria se va en ofrecer extras que el baremo apenas puntúa, mientras descuidas los apartados que sí suman.
- Contradicciones entre PPT y PCAP: cuando chocan, conviene aclararlo por escrito antes de ofertar; en principio prevalece el PCAP, pero mejor no dar nada por hecho.
- Subrogación de plantilla: el anexo de personal a subrogar puede cambiar por completo tu estructura de costes y la propuesta de equipo que tenías pensada.
En el PPT no ganas puntos por cumplir lo obligatorio; los ganas por leer entre líneas dónde el pliego premia de verdad.
Cuando detectes una contradicción o una prescripción que te parezca desproporcionada, no la resuelvas por tu cuenta: pregunta en el plazo de aclaraciones y guarda la respuesta, que pasa a formar parte del expediente y te protege si más tarde surgen discrepancias en la ejecución. Documentar esas dudas por escrito vale mucho más que cualquier suposición hecha a la hora de ofertar.
Cruzar decenas de páginas de PPT con lo que tu empresa puede acreditar es tedioso y propenso a despistes que se pagan caros. En Licitados el chat con IA te deja preguntar directamente al pliego (por ejemplo, qué certificaciones exige o qué perfiles pide) y responde citando el punto exacto del documento, para que no se te escape ningún requisito mínimo.


