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Regulación

Ofertas anormalmente bajas: cómo se detectan y cómo justificarlas

Ofertas anormalmente bajas: cómo se detectan y cómo justificarlasRegulación

Ganar por precio y luego quedarte fuera por haber ofertado demasiado barato es una de las trampas más frustrantes de la contratación pública. La buena noticia es que una baja presuntamente anormal no te elimina sola: la ley te da la palabra antes.

Lo que antes llamábamos baja temeraria hoy se regula en el artículo 149 de la LCSP como oferta anormalmente baja. El cambio no es solo de nombre, es de fondo: la ley presume que una baja muy alta puede ser inviable, pero antes de excluirte obliga al órgano de contratación a pedirte explicaciones y a valorarlas con un informe técnico. Entender bien este trámite es la diferencia entre convertir una oferta agresiva en una adjudicación o en una exclusión evitable, y sin embargo sigue siendo uno de los momentos peor preparados por las empresas, que llegan a él por sorpresa y con prisas.

Cómo se detecta la anormalidad

El pliego debe fijar los parámetros objetivos que activan la presunción de anormalidad. Si no lo hace en un procedimiento abierto, se aplican de forma supletoria los umbrales del artículo 85 del Reglamento General de la LCAP (RD 1098/2001), que dependen del número de licitadores admitidos y comparan cada oferta con la media de las presentadas. La lógica es siempre relativa: no existe un porcentaje fijo universal, tu baja se juzga frente a la del resto de competidores, de modo que la misma rebaja puede ser normal en una licitación y desproporcionada en otra. Conviene además recordar que la presunción no equivale a exclusión: es solo el disparador del trámite de audiencia, y muchas ofertas presuntamente anormales acaban adjudicadas tras una justificación bien construida.

  • Con muchos licitadores, se presume anormal la oferta que baja de la media más allá de cierto umbral.
  • Con pocos licitadores, ese umbral se estrecha para evitar distorsiones por falta de comparación.
  • Si el precio convive con otros criterios, la anormalidad puede evaluarse sobre la puntuación total.
  • El pliego siempre prevalece: revisa qué fórmula concreta de presunción fija cada expediente.

El trámite de justificación, paso a paso

Si tu oferta incurre en presunción, el órgano de contratación te dará audiencia por escrito con un plazo, habitualmente el que fije el pliego y con frecuencia cinco días hábiles. Aquí se gana o se pierde la adjudicación: debes acreditar que puedes ejecutar el contrato a ese precio sin incumplir, y la carga de la prueba es enteramente tuya. La justificación se valora con informe técnico y la decisión final corresponde a la mesa de contratación. La ley marca además un límite infranqueable en el artículo 149.4: la oferta se rechaza si vulnera obligaciones laborales, sociales o medioambientales o si detecta ayudas de Estado ilegales. En la práctica, esto sitúa el respeto al convenio colectivo y a la normativa de prevención como la línea roja de cualquier baja: puedes ser más eficiente, pero no más barato a costa de los derechos de tu plantilla.

Cómo construir una justificación que aguante

El error más común es responder con generalidades. Un informe técnico difícilmente aceptará que puedes ejecutar por menos si no ve los números, y el silencio o la vaguedad se interpretan en tu contra. Una justificación sólida es, en esencia, una contabilidad creíble del contrato: de dónde sale cada euro de ahorro y por qué es sostenible. Piensa en el técnico que recibirá tu escrito: cuanto más pueda comprobar por sí mismo cada cifra, menos margen tendrá para informar en contra, así que cuanto más verificable sea tu justificación, más fácil se lo pones a quien debe defenderla ante la mesa.

  • Aporta un desglose de costes real: mano de obra según convenio, materiales, amortizaciones y margen.
  • Explica las condiciones excepcionalmente favorables de las que dispones: proveedores, ubicación, stock, financiación.
  • Documenta el ahorro por proceso o solución técnica: mayor productividad, automatización, economías de escala.
  • Adjunta evidencias verificables —facturas, tarifas, contratos con proveedores—, no meras afirmaciones.
Una baja anormal no se defiende con adjetivos, se defiende con costes.

Por eso conviene calcular la probabilidad de caer en presunción antes de firmar la oferta. Licitados estima el rango de anormalidad de cada licitación y te avisa si tu importe se acerca al umbral, para que llegues al trámite de justificación preparado y con los números listos, en lugar de descubrir por sorpresa que tu mejor oferta es también la que puede dejarte fuera.

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